¿Te atreves a triunfar?

Parece lógico pensar que todo el mundo al que se le hiciera esta pregunta, nos respondería afirmativamente. ¿Quién no va a querer tener éxito en cualquier cosa que se proponga?. Sin embargo, la realidad no es tan simple. Muchas personas sufren un verdadero sabotaje por parte de ellas mismas, incluso sin ser conscientes de ello.

Todo éxito implica cambios en nuestra vida. Un futbolista que despunta en un equipo pequeño, termina por ser fichado por uno grande donde debe aprender a vivir en una gran ciudad , a perder su intimidad y a vivir en un entorno más competitivo. Cualquier trabajador que logra un ascenso debe hacerse cargo de nuevas responsabilidades, convivir con nuevos compañeros, etc.

No siempre nos atrevemos a triunfar y a buscar el éxito. Esto supone un gran obstáculo para avanzar en la vida.

¿Qué hacen las personas que tienen miedo al éxito?

Nunca terminan lo que empiezan. Sobre todo cuando están ante un proyecto clave que puede cambiar sus vidas.

Se les va la fuerza por la boca. Hablan mucho sobre lo que van a hacer, sobre los grandes proyectos que tienen entre manos, pero falta acción.

Suelen ser personas multitarea. Hacen varias cosas a la vez y no consiguen enfocarse en algo concreto. Se dispersan y pierden toda opción de conseguir sus metas

No progresan. Si hablamos con ellos al cabo de unos años nos vuelven a contar la misma película en cuanto a sus proyectos.

Las voluntades débiles se traducen en discursos; las fuertes, en actos. Gustavo Le Bon

Suelen ser bastante críticos consigo mismos y las circunstancias que los rodea. Ni consideran que su trabajo sea lo suficientemente bueno, ni son benevolentes consigo mismo cuando cometen un error.

Son excesivamente idealistas. Tienen metas tan altas como inalcanzables.¿Has visto a alguién persiguiendo una meta absolutamente imposible? Posiblemente esa persona tenga un gran miedo a triunfar.

¿Por qué no te atreves a triunfar?

A pesar de esforzarte en tus proyectos y de la lucha por conseguir tus metas, tienes la sensación de que nunca consigue los resultados esperados. Hay algo que te frena pero no sabes qué puede ser. La respuesta está en un conflicto entre tu parte consciente y tu parte inconsciente. Hay algo en tu cerebro que trata de protegerte y que te frena a la hora de conseguir tus metas.
Estas son las preguntas que te darán la pista:

  • ¿Estás dispuesto a asumir las nuevas responsabilidades y esfuerzos que traería aparejado el tener éxito?
  • ¿Crees que te lo mereces?
  • ¿Crees que el éxito afectará a tus relaciones más queridas?
  • ¿Crees que después de triunfar ya no habrá nada más que te motive?
  • ¿Consideras que tu valía como persona depende del éxito que tengas?

¿Qué hacer?

Como hemos visto, el éxito implica cambios y produce efectos colaterales que no siempre son positivos o nos resultan cómodos. Incluso nos pueden dar miedo.

El primer paso es detectar que tenemos miedo al éxito. Una vez que tomamos conciencia del problema podemos afrontarlo.

Imagínate que tu meta es ser un escritor de éxito. Si tienes éxito, empezarán a llamarte de programas de radio y televisión. Deberás conceder entrevistas, firmar libros en un gran centro comercial. Tu vida privada se verá expuesta. Tus vecinos te mirarán de manera diferente. Tus amigos sentirán envidia y dejarán de llamarte,… y todo esto lo ves como algo negativo porque no te gusta hablar en público, eres una persona celosa de tu intimidad y no quieres perder tus amistades por nada en el mundo,etc.

Descubre si la consecuencia de triunfar a la que temes es real o imaginaria.
Si triunfas, puede que tus verdaderos amigos sigan a tu lado o que las nuevas responsabilidades que debes asumir termines por controlarlas sin problemas.
Manejamos muchas creencias limitadoras que tan solo existen en nuestra imaginación. Es una pena que te frenen en la consecución de tus metas cuando ni tan siquiera son reales.
Otras, en cambio, sí se darán en la realidad.

Afronta los miedos.
Muchos miedos se superan cuando se afrontan y se toman las medidas necesarias. Si te da miedo a hablar en público, busca algún experto que te de clases de oratoria. Puede que termines disfrutando exponiendo tus ideas en público.

Evalúa las consecuencias negativas.
Piensa, si por triunfar, estas dispuesto a viajar más, a estar menos tiempo con los seres queridos, a tener que vestir de manera diferente o a relacionarte con personas de otro estatus, por ejemplo.
No siempre estamos dispuestos a pagar el precio, lo cual es lógico. En este caso, hay que explorar nuevos caminos que te lleven a tu meta de manera mas progresiva y sin tener que pasar por renunciar a lo que más quieres.

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