De alegría y descontrol, por tanto la negación imperiosa del control, la locura llena todo espacio y es bien recibida, la claridad se encuentra totalmente fuera del alcance, para que no escape es hurtada, si hurto el lamento sigo vivo, ¿se podrías vivir sin lamentar?, ¿podrías experimentar la depresión?, valga y representativa la muerte, e ahí la duda de la vida con su emoción acoplada, también e ahí lo absurdo, el quiebre del patrón con el hurto de cualquier carácter emocional.
La claridad hace su aparición apaciguadora, lo incontrolable frente a todo lo claro, mal habida la oscuridad, ¿porque lo oscuro aterra?, ¿somos hijos de la historia?, ¿porque tenia que ser la historia? ¿no porque lo sea, es? solo en primera impresión, la oscuridad.
¡Dios es negro!, y en el resultado pensante es oscuro, sino para que el todo y la nada, negación de su propia insuficiencia esclarecedora, ciegos en la incertidumbre, y también en el lamento.
Humano imbécil, cobarde que opta por lo fácil, que tiene miedo al combate, el cual nos enfrenta a lo que somos, algo totalmente desconocido, un ser racional inútil, racionalizar todo e incluso la lamentable es oscuridad, humano imbécil, capaz de traer el miedo a terreno, solo miedo a la oscuridad insatisfecha, en un mundo de algodón, ¡y que mas celestial que la oscuridad!, ¡y que mas misterioso, delirante y pensante!
El cuerpo ya dejo de existir hace mucho tiempo, estamos ciegos pero no vemos en la oscuridad, mas pequeño e infame de lo que se entiende. un cuerpo profundo con tope en la entrada, prisionero de su creencia, hasta que llegue a la profundidad, en lo oscuro para renacer en claridad.