Espero que ese algo sea tan divino como para calmar la cesantía que ilumina la nebulosa
estación de la incertidumbre, he reparado en comenzar una búsqueda temporal de este
algo, que si bien puede aislarse o detenerse en el momento menos esperado, en
ocasiones parece inclusive estar muy cerca.
He de buscar lo que no imagino y es por que no lo tengo ni soy dueño, en cierto modo
hasta festejar de lo que no mido, ni tengo, no escucho ni oigo ni bebo.
He de buscar en murmullos lo que esta ahí y es equivoco, que no tiene nombre y dudo si
existe, tal ves esta maldita duda que se hace presente ahuyenta ese algo que de tanto en
tanto me tiene girando alrededor como pluma en el aire.
He de buscar ese algo, ese que aparece en aquellos momentos de desequilibrio, locura,
saturación, delirio, esquizofrenia, desenfreno y fiasco.
He de seguir.
Deteniéndome en que mi condición es terrenal y este algo es lejano, no podría alcanzar ni
con la velocidad luz que la misma oscuridad puede destellar, esa velocidad que ademas
se contrapone y frena toda fuerza.
Me es desesperado alegar que de tanto en tanto y con una inclinación desfavorable, todo
intento de atrapar ese algo sucumbe, y junto con este intento la idea de ser un
componente de este desparpajo de humanidad servil, que duerme sin vacilar en lo que a
distancia podría ser su propia existencia.
Impotente tras esta transmisión que tiene un síndrome de pasajera investigación, me cabe
decir que en esta búsqueda de ese algo quisiera que termine al fin y concluya en gusto y
que te guste, ojala que sea adivinado aquello que guste y te guste, para si y en ti, en
forma absoluta encontrar un gesto de compasión para aquel limosnero fatigado.
Podría incluir que el deseo de escribir sin parpadear me hace un incapaz de generar las
condiciones de congelar lo que es derretido e inevitable lo que es suficientemente
imperioso de realizar, tal que en este tiempo espero que aquel momento no se detenga y
que además este momento tirita sin dejarme ver definitivamente y que al fin y tan solo por
un instante, se detenga y sea maravilloso, porque es hermoso y que puede converger en
explosión con todo goce, justo ahí, sera solo ese momento, en ese instante, esta la
posibilidad de haber apreciado ese algo y que tendrá como fin la tan anhelada
tranquilidad.
Sin algo que buscar y sin mediación que regular, el gusto y la espera en si, parte de la imaginación y la realidad que se suman a la cruzada.