Errores que debes evitar en tu primer día de trabajo

Después de haber superado todas las entrevistas y pruebas, por fin ha llegado la hora de que ocupes tu nuevo puesto de trabajo. Puede que sea la primera vez que te tengas que desenvolver en un ambiente profesional, rodeado por compañeros y jefes y pasando gran parte del día muy lejos de lo que hasta entonces era tu zona de confort.

El objetivo es causar una buena primera impresión, que será la que va a permanecer a lo largo del tiempo. Si metemos la pata a las primeras de cambio, será muy difícil que los demás cambien la idea que se han hecho de nosotros.

Estos son los errores que debes evitar en el primer día de trabajo:

Hablar en vez de escuchar.
tal vez los nervios y la inseguridad te lleven a cometer el error de querer demostrar tu valía a las primeras de cambio. Has luchado mucho para llegar aquí, como para que ahora los demás piensen que no eres suficientemente competente.

Piensa que vas a recibir mucha información nueva y que la única manera de asimilarla es escuchando y prestando la mayor atención posible.

No comprender la cultura de la empresa.
Cada empresa tiene sus propios protocolos, una filosofía y cultura, que al margen de que nos pueda parecer más o menos acertada, debemos asimilar y comprender durante el tiempo que estemos trabajando para ellos.

No memorizar los nombres de jefes y compañeros.
Aquí debes poner en práctica alguna de las técnicas que hay para recordar los nombres de las personas. Es más importante de lo que crees. En cambio, recordar los nombres te abrirá puertas, algo fundamental en las primeras horas en tu nuevo trabajo.

No saber quién es quién.
En toda empresa hay “listillos” que se aprovechan de tu inexperiencia para hacerte la vida imposible. Son personas que asumen roles que no le corresponden y tratan de ser “tu jefe”.
Debes tener claro de quién puedes recibir órdenes y evitar que otros “espontáneos” lo hagan.

No ser puntual.
Dará muy mala imagen si el primer día llegas tarde. Por muchas excusas que pongas, no evitará causar un mal efecto.
Calcula con tiempo de sobra para que ningún imprevisto te haga llegar tarde.

Tener una actitud pasiva.
El primer día de trabajo, te va a caer un aluvión de información: nombres, protocolos, horarios, normas de uso…, aunque nadie te vaya a pedir cuentas, debes asimilar toda la información que puedas. Lleva un cuaderno de notas donde puedas apuntarlo todo.

Parecer prepotente.
Aunque tu expediente académico sea impecable, no debes dar la impresión de “ir de sobrado” por la vida. El trabajo tiene muy poco que ver con la universidad.
También ocurre cuando anteriormente has tenido otro trabajo y das por sabidas algunas cosas (métodos, procedimientos) mostrando poco interés por aprender.
Cada empresa es un mundo, por eso, el primer día de trabajo, debes ser humilde y aprender cómo funciona todo. Con el tiempo podrás ir introduciendo cambios. Al principio, humildad.

Ser poco comunicativo.
Tampoco es bueno que te vean a la defensiva ni con una actitud retraída. Cuando creas que puedes aportar algo, hazlo. También se está valorando que seas una persona participativa y creativa.

Cuando te presenten a alguien, estrecha la mano con firmeza y mira a los ojos de esa persona.
No es bueno aislarse.

Exponer tu vida personal.
Una cosa es el trabajo y otra es tu vida privada. Hay personas que cometen el error de mezclar ambas.
Es fácil que al llegar a un nuevo entorno, busques la manera más rápida de sintonizar con tus nuevos compañeros. Esto te puede llevar a contar temas personales y abrirte demasiado.

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