En tanto deambular,
el cielo se nubla y oscurece,
titubea el viendo como la luz,
se cierran las puertas y ventanas,
la sombra se esconde ensimisma,
nada mas que ver.
Todo pasa en forma iracunda,
la pobreza es protección,
la riqueza pavor,
el agua ya no purifica,
el catastro se nos queda,
ya incipiente y descontrolado,
me dejo ir.
El orden se volvió ley,
el orden deriva al caos,
alabad el desorden,
desamparado como lamento,
sangría como tortura,
mal hedor como alegría,
hasta ya no dar mas.
Deber del mas allá,
tanto como inhalo y exhalo,
mas tiempo y mas tiempo,
el respiro se vuelve eterno,
los ojos ya no existen,
la oscuridad me abraza.
Precario y manso en paz
sepulcro que contiene,
alma que veo,
no a si lo pasado,
ni lo que viene,
ahora.
Pienso como erudito,
razono como incólume,
y ¿que?,
siento como niño,
no como hombre,
la incertidumbre no llora,
solo alumbra,
el miedo no existe,
descanso,
vivo.
Caigo sin aventura,
ni añoranza,
extiendo y recibo del viento,
amargo pero precioso,
excitante y sagrado,
mártir de la nada,
como existencia de lo vago.
Esta ya acabado,
espeso que siento,
que ya no suavizo,
no percibo ni siento
mal vivido,
mal nacido,
y mal habido
así ironizar un
ultimo suspiro.
Sangro agua que no beberé y
dejare para la trascendencia,
aunque el creer,
no mas tarde,
prepara la ultima dijo,
ya que no se aun si me quedo.
No volveré sin llanto ni lágrimas
sin heridas ni desgarros
lo merece,
culpable del tiempo que me quitas
del amor que dejo pasar y
del egoísmo que no entiendes.
Solo un locuaz niño,
estúpido y mal criado,
a la deriva en un tiempo,
que no lo afirma ni aferra,
que le da la mano para reír.
Suplico, pero nada,
salvarme!, pero ahí esta,
alumbrarme para respirar,
por favor, has me doler,
para poder sentir,
que ya se acaba,
mas el aumento,
se regocija y ensaña.
Finge que me necesitas,
quiero no creer,
pero no hay mas,
mi sentidos se despiden,
aborrecen ser mios,
se burlan y me difaman.
El dormir sera la dominación,
perfecta y tranquila,
no necesito mas yo,
y quien si ya no soy,
no he de lamentar ni gustar,
así olvido y me enciendo.