10 maneras efectivas de terminar lo que empiezas

Iniciar una tarea suele llenarte de energía, ilusión y entusiasmo; sin embargo, tras un inicio brillante, toda esa ilusión y energía va desapareciendo poco a poco hasta que te ves atascado en la propia tarea.

Llegar hasta el final, es lo que va a marcar la diferencia entre tú y el resto de las personas.
Es (relativamente) fácil tener una buena idea para algún proyecto; otra cosa es ponerlo en marcha; y otra, aún más difícil, es culminarlo.

En mitad del camino, cuando empezamos a experimentar las dificultades e imprevistos que no habíamos imaginado, es cuando debemos encontrar los recursos necesarios para seguir.

Beneficios de terminar lo que empiezas

  1. Demuestras tu actitud y carácter frente a los demás (y frente a ti mismo), algo que no todo el mundo tiene y que es tan necesario en estos tiempos.
  2. Aprendes a enfrentarte a tus miedos y debilidades. Antes de que hayas podido terminar lo que has empezado, habrán surgido momentos de dificultad y te habrás visto obligado a esforzarte y salir de tu zona de confort. Habrás aprendido a dar lo mejor de ti mismo.
  3. Serás más valorado por los demás. La gente empezará a verte como una persona en la que poder confiar, responsable y gran profesional.
  4. Te sentirás en paz contigo mismo y lleno de energía y vitalidad. En cada nuevo proyecto que inicias, vas dejando algo de ti. Cuando lo culminas, creces. Sin embargo, cuando no terminas lo que empiezas, toda tu energía se pierde.
  5. Te permite evolucionar. Terminar una tarea o cualquier proyecto te libera mentalmente para buscar el siguiente reto, algo que contribuye a tu desarrollo personal y profesional.

Las barreras que te impiden terminar lo que empiezas

  1. No asignar tiempo (o asignarlo erróneamente)
    Cada proyecto tiene 4 fases principales: idea, planificación, ejecución y finalización.

    Pasar demasiado tiempo ideando o planificando, hará que no lo acabes.

    Solución: asigna el mismo tiempo para cada una de las fases. Cuando se te agote el tiempo de una fase, pasa a la siguiente. Manteniendo este ritmo permitirá que la idea inicial no se pierda y que tu entusiasmo no decaiga.

    2.Bloqueo debido al perfeccionismo.
    Cuando llegas a la mitad de tu proyecto abandonarás porque comprobarás que no está saliendo todo perfecto. Te aterrará la idea de pensar en otras personas juzgado y criticando tu proyecto terminado (algo que evitarás a toda costa).

    Solución: aunque creas que podías haberlo hecho mejor, lo importante es que lo termines. Aprende las cosas que podrás mejorar para la próxima ocasión.

    3.Mala elección del proyecto
    Muchas veces no llegas al final de tu proyecto porque te has equivocado de proyecto. No es tanto un problema de falta de enfoque o de tiempo, como de una mala elección del proyecto.

    la pasión juega un papel importante. Si no encuentras una verdadera razón para llegar hasta el final, difícilmente aguantarás el esfuerzo que requiere.

    Solución:antes de empezar, debes preguntarte, “¿por qué estoy haciendo esto?”… si la respuesta la encuentras en factores externos (presión social), es muy probable que abandones antes de terminar.

    1. Miedo a fallar
      Cuando no tienes la suficiente confianza en tus capacidades, el miedo a fallar te hace que pospongas las cosas.

    Solución: asume que puedes fallar, pero siempre habrás ganado con la experiencia adquirida y habrá sido mejor que no haber hecho nada.
    Ten en cuenta que no siempre los miedos responden a una realidad objetiva. (El problema no es a lo que le tienes miedo, sino el miedo en sí mismo)

    5.El tamaño importa
    El proyecto es tan grande que te abruma y te hace abandonar. te ves incapaz de terminarlo.

    Solución: divide las grandes tareas en otras más pequeñas a las que asignes un tiempo para su ejecución. Mentalmente, puedes abordar cualquier pequeña tarea sin problemas de verte intimidado por su volumen.

    6.Metas multi-direccionales
    Tener abiertos demasiados frentes te agotará física y mentalmente. Si (además) los proyectos no guardan ninguna relación entre sí, la probabilidad de que abandones será mucho mayor.

    Es como querer morder demasiado, sin conseguir ningún resultado palpable.

    Solución: céntrate en un proyecto o tarea y enfócate al 100% en él. Muévete en una sola dirección y no empieces otra tarea hasta que no hayas concluido la anterior.

    7.Subestimar el tiempo que requiere el proyecto
    Hay veces que el proyecto es tan largo que termina por perder el sentido que tenía cuando lo iniciamos. Si requiere meses o años, puede llegar un día en el que te preguntes “¿Por qué estoy haciendo esto…?”.

    Solución: es normal que en proyectos largos, perdamos el nivel inicial de motivación. Para evitarlo, haz lo siguiente:

    Estima el tiempo que te llevará completarlo. No se trata de que hagas un análisis exacto, sino de que te aproximes lo más que puedas al tiempo que vas a necesitar para completarlo.

    • Ten en tu mente la meta final y recuérdala cada día.
    • Controla tus progresos regularmente y verifica que estás dentro de los plazos que te habías marcado.
    • Premia cada avance que hagas para mantenerte motivado.

    8.Controla las interrupciones
    Es necesario que te mantengas enfocado para que des lo máximo de ti. Muchas cosas te distraen sin que seas consciente de ello.

    Solución: evita tener a tu alcance cualquier cosa que te suponga una tentación (redes sociales, música, móvil).

    1. Mantener el rumbo
      Es fácil perderse entre una lista de tareas interminable en la que se mezclan tareas domésticas, profesionales y sociales. El resultado puede ser avanzar sin saber en realidad hacia dónde te diriges. Bajo el ritmo frenético del día a día pierdes la meta final de vista.

    Solución: toma conciencia. Establece prioridades al final de la jornada para que cada día tengas claro a lo que lo vas a dedicar.

    1. La importancia de lo pequeño
      Aunque te centres en las grandes metas y objetivos, no debes olvidar cualquier pequeño detalle que contribuya a conseguir esos objetivos. Estos pequeños detalles son los que terminan por destruir tu productividad y minar tu motivación.

    Solución: recuerda que cada paso es importante, por pequeño que sea. (Por ejemplo, si quieres evitar distracciones en tu entorno de trabajo, coloca el móvil lejos de tu alcance para que no te distraiga. Algo tan simple y fácil de hacer lo terminamos por olvidar).

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